Tu límite es tu imaginación.

Ya basta de hacer rituales preestablecidos, de usar símbolos diseñados por otros vete a saber con que intención, de pedir protección a seres supuestamente superiores a nosotros, de solicitar a maestros que nos capaciten para lo que estamos naturalmente dotados. Basta ya de temer al mal y a la oscuridad, de huir de la sombra hacia la luz, de identificarte con ésto y no con aquello. Lo eres todo y nada a la vez. Cuando integras estos conceptos, simplemente el miedo desaparece, te sabes poseedor de cualquier facultad que puedas imaginar. Tu límite es tu imaginación. Empoderarte, hacerte cargo, es por ejemplo aplicar energía con tu mano sin necesidad de recurrir a nada externo a ti, simplemente poniendo tu Conciencia en esa parte de ti que desees y desde la cuál, usando tu voluntad, puedas realizar el trabajo. Sin dudas, porque sabes y sientes que hay partes de ti que llegan hasta lo que llamamos Dios. Realmente somos células de Dios.
¿Miedo a vivir la experiencia de la vida? ¿Tiene sentido eso sabiendo lo que somos? Obviamente no.
Al final, como todo en la vida, todo es un cuestión de decisión. Hacernos cargo de nuestra vida, responsabilizarnos de nuestra historia, es sólo una decisión, tan sólo lleva un instante. Después de eso, ya todo viene sólo