La herida más profunda.

Por Carlos Muñoz- (artículo publicado en la revista Piensa en Reiki).

Los que nos dedicamos a buscar y evidenciar los conflictos que sustentan las enfermedades o problemas de conducta de las personas que nos piden ayuda, sabemos que cada paciente es único. Cada patología es la expresión de una o varias incoherencias en la vida de la persona y es irrepetible porque depende de toda la información inconsciente del individuo. No hay 2 gripes iguales, 2 diabetes iguales, 2 miedos a los hombres iguales, etc. Siempre hay síntomas o matices distintos aunque el cuadro general se parezca mucho.

Además sabemos que hay muchísimos tipos de conflicto distintos que traen a la gente a consulta: sensación de inexistencia, desvalorización, violencia en la pareja, rechazo, separación, miedo al sexo contrario, programas para no tener hijos, abandono, miedo a la muerte, enfermedades, …..

Pero hay algo que tras años de observación se hace evidente: Todos esos conflictos que traen a las personas a consulta se gestan mucho antes de lo que el paciente sospecha. Se puede decir que en casi todos los casos se estructura en la más tierna infancia, incluso en el periodo gestacional. Es decir, aquello que nos ocurre al comienzo de nuestras vidas (en los primeros años) marca el devenir de nuestra personalidad. Y con el paso del tiempo, se suman más y más factores que generan subconflictos que son derivaciones de aquellos CONFLICTOS PRIMARIOS. De esta manera, cuando llegamos a la edad adulta, tenemos un repertorio amplio de carpetas (algunas activas y otras latentes) que pueden complicarnos mucho la existencia.

En este escrito no vamos a entrar en explicar la información familiar inconsciente heredada, que tiene mucho peso en todo aquello que nos pasa, creando ciertas “inclinaciones” a la hora de “sentir” la vida. Tampoco vamos a tener en cuenta la misión de vida o aprendizajes pendientes que nuestra Alma traiga de vidas pasadas (¿o paralelas?). Aquí, y por una cuestión práctica, sólo vamos a hablar de aquello que nos marca con fuerza en ESTA VIDA.

Y claro, no puede faltar la explicación del NIÑO INTERNO para terminar de comprender ésto. Sabemos que en nuestro Inconsciente se graban todos y cada uno de los instantes de nuestra vida: los buenos, los malos, los traumáticos, los insignificantes,… Pero está claro que los malos y los traumáticos marcan al niño con fuerza en sus primeros años de vida y las resoluciones que toma (será que soy tonto, será que soy malo, mamá no me quiere, papá quiere más a mi hermano, no soy importante para nadie asi que estoy sólo, etc) se mantienen en el tiempo como cualidades de su personalidad. Pues bien, cada vez que de niños fuimos heridos, como el Inconsciente es atemporal (una de sus cualidades básicas), implica que en este mismo instante en el que somos adultos, coexisten todos y cada uno de nuestros diferentes niños heridos. Cuando no sucede nada que nos afecta, estamos tranquilos y tenemos la sensación de que “controlamos” nuestra vida, pero cuando vivimos eventos que meten el dedo en las llagas que llevamos a cuestas desde hace muchísimos años, entonces es cuando vienen los problemas. Lo que sea que nos pase que sentimos que nos molesta o nos destroza la vida, es simplemente un recordatorio que resuena con alguno de aquellos CONFLICTOS PRIMARIOS de nuestra niñez. Ahí es cuando nuestro NIÑO INTERNO HERIDO toma el mando y actuamos según las resoluciones que tomó en su día.

La herida más profunda es aquella que más nos desestabiliza, la que más nos hace sufrir. Y como estamos hablando de nuestro niño interno, ¿qué puede ser lo más importante para un niño?,¿aquello que si le falla se cae su pequeño mundo abajo? MAMÁ Y PAPÁ. Pensemos en ello por un momento…

Un niño no ve la vida como un adulto, no entiende de cosas de adultos. Para él, durante los primeros años de vida, lo más importante es mamá y según avanza en edad, gradualmente papá empieza a tomar protagonismo en su vida.

Un ejemplo: si un niño nada más nacer necesita estar 1 mes en la incubadora, no va a entender que tiene problemas de maduración y por lo tanto es mejor para él mantenerse vigilado, no. Lo más probable es que viva esa separación traumática de su madre como un ABANDONO. Y en su conciencia de bebé queda una fuerte impronta que lo vuelve especialmente sensible a los futuros abandonos que pueda experimentar: cuando empieza en la guardería, cuando le dejan sus novias, cuando enviuda, cuando muere su madre, etc.

Otro ejemplo: si una niña experimenta desde los 6 años escenas en casa de alcoholismo de su padre, con mucha violencia hacia su madre y hacia ella, lo más probable es que esas experiencias marquen una fuerte impronta en su conciencia de niña con RESPECTO A LA AUTORIDAD (su padre es la figura de autoridad y protección) que la vuelven especialmente sensible a los abusos de poder de las futuras figuras de autoridad: problemas con los profesores en el cole, problemas de violencia con los novios o maridos, problemas con los jefes (“todos los jefes son unos cabrones”), etc.

Cada individuo tiene su herida más profunda, y es un trabajo que requiere mucha honestidad, paciencia y compromiso consigo mismo para poder sanarla y trascenderla.

Volviendo al punto en el que lo más importante para un niño es su mamá y su papá, vamos al motivo real de este artículo. En realidad toda esta explicación es para comprender que aquellas personas que están enemistadas con su padre, o con su madre, o con ambos, llevan consigo el dolor más profundo que puede llevar un ser humano. Puede parecer que un adulto tiene asumido que puede vivir sin su padre (que lo maltrató de niño) y hacer como que no existe, o hacer como que su madre no existe porque le abandonó de niño, o por problemas de herencias, o por celos entre hermanos por los favoritismos de los padres, etc. Pero eso no es así, la realidad es que las defensas psíquicas hacen un buen trabajo no dejándote sentir la terrible separación con lo más sagrado, pero está y tiene su repercusión. No hay tristeza más profunda que se muera uno de tus padres y llevaseis años sin hablaros. Es una energía potencialmente destructiva sentirse separado de la fuente, y a escala humana la fuente son nuestros padres.

Y no estamos hablando de perdonarlos, sino se sanar tu percepción de ellos en ti, para ti, para estar tu en paz, para desprenderte de las creencias que vinieron como consecuencia de los desencuentros, soltar la rabia, el asco, el miedo, la tristeza…. Estamos hablando de LIBERARTE.

Las personas que emprenden un camino de autoconocimiento, tarde o temprano tienen que encarar sus mayores miedos y resistencias para estar en paz, y muchísimas veces los progenitores son esa resistencia inabordable.

RECOMENDACIÓN: no esperes a mañana para trabajar en tu percepción sobre tus padres. Mañana podría ser ya demasiado tarde.

Carlos Muñoz.

https://softwarerojo.com/

Ver artículo en revista PIENSA EN REIKI:

2 respuestas a “La herida más profunda.

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