Lo que de verdad importa…

Por Carlos Muñoz-

Olvídate de todo lo que te hayan contado, de lo que te han atornillado en el cerebro a través de los medios de comunicación, sobre todo tus creencias respecto a la felicidad y como alcanzarla. Nos han adoctrinado en una sarta de mentiras de tal magnitud que las actuales generaciones están totalmente perdidas, sin rumbo. La felicidad como estado eufórico estable a alcanzar es una fantasía. Alimentada con cosas como: cuando tengas dinero serás feliz, cuando te cases serás feliz, cuando te divorcies, cuando tu equipo de fútbol gane la liga, cuando tengas hijos, cuando tengas salud, cuando ganes tu primer millón de dólares, cuando te enamores, cuando te jubiles, cuando…

Y es que ya empezamos con mal pie nuestra existencia teniendo como referentes a un papá y una mamá que viven acorde a estas creencias (pobrecitos, que hacen lo que pueden…), entrando después en un sistema educativo en el que lo único que hacen es difuminar tus potenciales y estandarizarte para que seas un futuro ciudadano obediente y eficiente para sostener este sistema, incluso fusilando tu autoestima y seguridad comparándote con las calificaciones de otros compañeros, o sentenciando si eres o no “apto” para ciertas cosas.

Empezar tu vida laboral mendigando a las empresas para ganar experiencia sólo refuerza la idea de que el mundo es cuanto menos hostil y que hay un largo camino que recorrer para conseguir lo que quieres.

Ya puedes tener todo el dinero del mundo, una pareja que te adora, reconocimiento en tu trabajo, hijos encantadores, buenas amistades, media docena de carreras universitarias, buena salud… , no basta, la felicidad no está ahí.

Lo que arruina la vida de las personas escapa de todo eso: la muerte de un ser querido, un divorcio traumático, una enfermedad grave, disputas familiares… que muchas veces enlazan con heridas de tu niño interno con papá o mamá… Y ante ésto, ¿qué preparación tenemos? NINGUNA. La gestión emocional es un asunto de vital importancia para todo el mundo, pero no le hacemos ni caso en esta sociedad. Aunque seas el actor más querido y rico de Hollywood, no sería raro sentir un vacío existencial enorme que te acompañe siempre y que toda esa fama y dinero que tienes no lo llene. Quien más y quien menos tenemos nuestras carencias y heridas profundas que no nos permiten ser felices. Realmente no es un tema de conseguir nada fuera de ti, en todo caso es un tema de cómo te relacionas contigo mismo.

Para conseguir ser feliz sólo hay un camino: ESTAR EN PAZ CONTIGO MISMO. Hasta que no eres capaz de trascender tus heridas y mirarte con ojos amorosos, no estarás bien con el mundo ni sentirás que el mundo está bien contigo. Cuando logras dar pasos hacia tu propia aceptación, tus áreas de interés cambian, tus necesidades de lo material cambian, tus formas de relacionarte con los demás, tu visión de los otros…

“El sueño americano” ha sido un gran fabricante de muñecos rotos y lo peor de todo es que ese modelo es el que se está imponiendo en todo el mundo.

Preocúpate por ti, dedícate tiempo, respétate, sánate, habla a tus hijos con amor porque ahora te amas y sabes lo que es, sonríe a todo el mundo porque te sale espontáneamente al reconocerlos como iguales a ti, ayuda al que te lo pida si lo sientes, comparte desde el corazón, haz el amor, canta en la ducha, pinta, ríe, vuelve a ilusionarte…

Lo que de verdad importa casi siempre está en las “pequeñas” cosas. En resumen: vuelve a ser el niño o la niña que quizá nunca fuiste.

 

Carlos Muñoz (Software Rojo).

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