La belleza del Mundo.

Por Carlos Muñoz- (artículo escrito para la revista PIENSA EN REIKI).

 

El Mundo, el planeta Tierra, nuestra morada, ese sitio maravilloso y enigmático. Hay todavía tanto en él por descubrir..

Mares y océanos abrumadores por su inmensidad, bien perceptible cuando estás en alta mar, apoyado en la barandilla de un barco.

Cielos brillantes de un azul espectacular y a veces hermosamente cubiertos con esa manta de algodón que llamamos nubes. Vistos desde un avión nos transporta a imaginarnos cuentos de fantasía.

Praderas y bosques, fascinantes por su color y vergel de vida.

Montañas altas, muy altas, que parecen unir el cielo con la tierra.

Rios muy largos y ramificados cual venas en el cuerpo humano, llevando la vida a cada recodo del territorio.

Y qué decir de las diversas culturas repartidas por todos los rincones, incluso en los más inhóspitos. Las culturas y costumbres orientales, tan exóticas para nosotros, las europeas, América (norte, centro y sur), África , Oceanía, en especial los aborígenes de todo el mundo que afortunadamente aún perduran para enseñarnos el camino de regreso a casa…

Enigmático porque aún hay mucho en este planeta por descubrir: formas de vida, lugares por explorar, restos de civilizaciones antiguas, estructura y dinámica del interior del planeta,…

Y estamos viviendo en el seno de semejante paraíso, quejándonos todo el tiempo de las injusticias, viviendo con miedo a perder la paz, el dinero, el amor, la salud…, regodeándonos en el dolor de aquello que pasó,…

El Ser Humano es extrañamente retorcido (en la cultura occidental), sufre todo el tiempo por miedo a sufrir la pérdida de su felicidad. Y eso parece estar bien visto socialmente. De hecho nos educan reforzando el miedo a perder (competitividad) y nos bombardean desde los medios de comunicación principalmente con temas que nos atemorizan. Incluso te etiquetan como una persona egoísta o poco empática con los problemas del mundo y el sufrimiento del otro si decides poner toda tu atención en aquello que te fortalece, que te da paz y serenidad, como por ejemplo todo lo enumerado al principio.

Vivir una vida estéril, sin ilusión de levantarte cada mañana de la cama, aterrado con el presente o el futuro, enfrentado a las formas de pensamiento diferentes a la tuya, sintiéndote sólo (aunque estés rodeado de mucha gente), es una opción tan válida y respetable como la contraria. Toda experiencia enriquece al inconsciente colectivo, pero esa experiencia no tiene nada que ver con vivir acorde a tu sentir, conectado con ese fondo que habita en nuestro corazón: el AMOR.

Cuando vives desde la mente, creas una realidad que básicamente se caracteriza por el miedo, pero cuando vives desde el corazón, la realidad creada está exenta de temor. Vivir desde el corazón es sentirlo, escucharlo, nos habla a través de eso que llamamos intuición. Te mueves por resonancia, acercándote a todo aquello que te hace feliz a nivel profundo.

Sólo cuando vives desde el amor sacas lo mejor de ti, exploras tus talentos naturales, miras con ojos libres de juicio a otros, te enamoras de todo lo que te encuentras porque a todo le ves algo bello. Es el estado perfecto para ser consciente de la belleza del mundo, esa atención plena necesaria para no perderte la sensación de haber vivido una experiencia fascinante en este paraíso llamado planeta Tierra.

 

 

Carlos Muñoz (Software Rojo).

https://softwarerojo.com/

Si quieres ver el artículo en la revista PIENSA EN REIKI:

https://es.calameo.com/read/004421348783d5736135c

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