El sentido del Velo de la Conciencia.

Por Carlos Muñoz (artículo escrito para la revista PIENSA EN REIKI)-

Para los que nunca hayan escuchado o leído sobre este término (el Velo de la Conciencia) diré que se trata del olvido que supuestamente aceptamos antes de encarnar gracias al cuál no somos conscientes de lo que somos ni para que hemos venido a esta vida. Según algunas antiguas tradiciones, es necesario crear un ambiente “propicio” para generar catalizadores de aprendizaje y evolución en nuestra Conciencia. Hasta aquí todo bien. El asunto es que cuando estamos inmersos en nuestra vida, con nuestras complicaciones, con nuestras resistencias, no somos capaces en muchos casos de, aun sabiendo ésto, gestionar adecuadamente lo que nos pasa y generalmente nos produce sufrimiento. Sabemos que el Universo es perfecto, que somos piezas clave en él, sabemos que todo lo que nos pasa tiene un sentido ya que no hay nada azaroso en la vida. Pero cuando toca remangarse y lidiar situaciones que catalogamos de complicadas, saberlo no es suficiente.

Aquí es donde puedo aportar una visión sencilla sobre este asunto con la esperanza de que quizás le sirva a alguien.

Tenemos 3 grandes centros de Conciencia en nuestro “cuerpo” (entiéndase cuerpo como todo lo que somos en su total extensión).

-Centro craneal, relacionado con la mente (pensamientos), con la energía eléctrica, con el cerebro.

-Centro cardíaco, relacionado con las emociones, con la energía magnética, con el corazón.

-Centro umbilical, relacionado con las sensaciones, con la energía de red (reticular), con el cuerpo físico.

El sentido del Velo de la Conciencia podría ser éste: efectivamente nacemos con el olvido de lo que somos (fractales de Dios con todos los potenciales), porque ESO ASEGURA QUE VAMOS A SEGUIR LAS REGLAS DEL JUEGO. ¿Y cuáles son esas reglas? IDENTIFICARNOS PLENAMENTE CON EL PERSONAJE.

Nacemos con una serie de distorsiones/inclinaciones que están en nuestra mente, en nuestro Inconsciente, que nos condicionan la mirada del mundo y que inevitablemente nos conduce a vivir cierto tipo de situaciones. Estamos hablando de la famosa programación, creencias heredadas y fortalecidas con las experiencias de nuestra vida. Toda esa información son los ladrillos sobre los que se construye nuestra personalidad, que por cierto, evoluciona sin parar a cada instante de nuestra vida. Ya tenemos el primer punto clave para vivir la experiencia de la vida que hemos elegido: EL PERSONAJE.

Ahora vamos a explorar por un momento el segundo elemento clave de esta experiencia: NUESTRO CUERPO. Tenemos un cuerpo físico que es el chivato de lo que se está cociendo entre bambalinas. Nos evidencia que hay algo en nosotros que no va bien, aunque casi nunca le prestamos la atención que se merece. Normalmente nos limitamos a silenciar los síntomas con la terapia que nos es afín, sin preguntarnos por qué nos está sucediendo eso. Nuestro cuerpo refleja las incoherencias que se dan entre los deseos de nuestra Mente Consciente y la información de nuestra Mente Inconsciente.

Ya tenemos los 2 elementos básicos para jugar la partida de la vida. Por una parte una realidad que se manifiesta de forma automática en función de nuestra información inconsciente, que por supuesto nuestra Mente Consciente va a rechazar en ocasiones y por otro lado, un cuerpo físico en el que somatizamos todas esas fricciones.

Con los años y observación, hay personas que llegan a la conclusión de que lo que les pasa en la vida o en su cuerpo tiene que ver con sus conflictos internos. Otras personas, sin embargo, nunca llegan a hacer este tipo de relaciones. Afortunadamente hay de todo en el mundo y cada uno tiene su propio camino de evolución, todos respetables.

Pero en este asunto hay un tercer elemento clave: EL CORAZÓN. Y aquí no hablamos de la bomba que irriga de sangre todo el cuerpo, sino del centro cardíaco que he mencionado al principio. A través de este centro nos conectamos con esa parte divina que todos tenemos. Las intuiciones, las certezas, las señales… a través de él estamos recibiendo constantemente pistas de una parte de nosotros mismos que podemos etiquetar como el Ser.

Y ésta es la jugada maestra: una mente con ciertas inclinaciones manifiesta una realidad acorde a esa información. Además tenemos nuestro cuerpo físico que constantemente somatiza nuestras fricciones internas. Tenemos al personaje rechaza su propia creación (su vida) y un elemento sanador en esta historia: el corazón.

EN ÉL HAY PUREZA, NO HAY DISTORSIÓN ALGUNA. EN ÉL NOS ENCONTRAMOS CON LA FUENTE (“NUESTRA CASA”). SÓLO NUESTRO CORAZÓN NOS PUEDE ENSEÑAR A SENTIRNOS PARTE DE LA CREACIÓN, A SENTIRNOS LA CREACIÓN MISMA.. Y ESO IMPLICA ACEPTAR QUE TAMBIEN SOMOS ESO QUE HASTA AHORA NOS HACÍA SUFRIR. GRACIAS A ESOS CATALIZADORES LLEGAMOS AL PUNTO DE SOLTAR EL FALSO CONTROL DE NUESTRA VIDA, A DEJAR DE PENSAR LA VIDA Y PASAMOS A SENTIRLA… A SENTIRNOS… CUANDO VIVES DESDE EL CORAZÓN, TODO ESTÁ BIEN. Y no se trata de caer en la resignación, de hecho cuando dejas de luchar y aceptas tu creación, eso ya implica un cambio, ¡¡¡y grande!!!, porque dejas de rechazarte a través de lo externo. Y aquí es donde se da la magia, entras en paz y desde ahí generas una nueva realidad, seguramente mucho más armónica porque no es creada desde el miedo o el sufrimiento.

Al final tenemos que agradecer a nuestra mente y a las dificultades haber podido llegar a la conclusión de que ya es hora de VOLVER A CASA.

 

Carlos Muñoz (Software Rojo)

Ver artículo en la revista PIENSA EN REIKI:  http://www.piensaenreiki.com/2017/06/04/revista-piensa-reiki-no-20-junio-2-017/

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